La bici en la que suelo moverme en la ciudad es una Long Haul Trucker (LHT) de Surly, edición 2013, que venía en rodado 26 y freno de rin. El amigo al que se la compré usó esta bici para muchos viajes y, como indica el manual del cicloturismo, la equipó con unas llantas Schwalbe Marathon Plus, famosas por su resistencia a ponchaduras y longevidad, pero también por su rigidez. El cuadro de la LHT, fabricado para cargar todo el peso que necesites en un viaje por el mundo, viene hecho con tubería gruesa lo cual la hace también una bici muy rígida. Esta combinación de llanta y cuadro, aunque muy a prueba de fallos, hacía que al rodar yo sintiera cada irregularidad del terreno, transmitiendo a las manos y trasero todos los impactos y que un bache sorpresa retumbara hasta el cerebelo. Bajar la presión de las llantas hizo poca diferencia, ya que cuando me empezaba a sentir cómodo era cuando estaba cerca de machucar la cámara con el rin. Por esto, quería cambiar las llantas por unas menos rígidas pero bajo la lógica de usar las cosas hasta que no sirvan, pensé que estaría atorado en esta situación por todavía mucho tiempo. Pero un día y sin avisar, la pared de la llanta trasera explotó, algo que desgraciadamente se ha vuelto una queja común sobre las ediciones recientes de la Marathon Plus; viendo que la frontal presentaba ya desgaste en la pared, decidí ahorrarme la explosión y tiré ambas a la basura. Nunca creí alegrarme de tirar unas llantas…



*Pequeña nota aprovechando la foto de arriba: no recomiendo llantas cara café si la bici va a estar estacionada donde le da el sol, he notado que esto reduce mucho su vida. La llanta de la izquierda la tuve que cambiar por desgaste en la pared cuando aún tenía superficie decente, pero pasó meses entre estacionamientos al aire libre.
Buscando un reemplazo, quería una llanta más suave, cara café, de alto volumen, y versátil para el pavimento generalmente en mal estado de mi ciudad y terracería ligera. Me encontraba entre las Maxxis DTH y las Billy Bonkers, y me decidí por estas últimas porque me gustó más su aspecto, además de que el taller 33 Club Ciclista de Guadalajara las tenía en existencia, así que se las compré y me las mandaron a Hermosillo. A pesar de tener aro de alambre (no plegables), al tocarla la llanta se sintió flexible y la pared delgada, lo cual prometía absorción de vibraciones, pero también riesgo de cortadas.


Características
Algo que creo importante aclarar es que Schwalbe nunca ha dicho que esta sea una llanta para la ciudad. De hecho, su página dice que es una llanta diseñada para el parque de rampas o la pumptrack, ambientes controlados donde no hay presencia de piedras, vidrio, ni baches. Pero en algún momento la gente las empezó a usar para la ciudad, probablemente por su look. Viene en distintas medidas y versión plegable y rígida, aunque las pocas existencias suelen reducir la elección a lo que haya disponible, que en mi caso fue:
26×2.2 (midió 2.13 en un rin de 18mm de ancho interno)
Cara café (café oscuro)
Pared de alambre (no plegables)
No tubeless, de acuerdo a su fabricante
Costo: $650 cada una (2025)

La instalación fue sencilla y sólo usé la palanca para meter el último cachito de llanta. Las inflé hasta que se sintieron duras y las intenté poner en la bici, pero me di cuenta que por lo ancho no cabían entre las zapatas del freno, así que tuve que desinflarlas un poco para meterlas. Una vez instaladas ambas, debo decir que si la gente las compra por cómo se ven, estoy de acuerdo, ya que además se complementaron con mi cinta de manubrio y la mochila trasera. El tacón resultó más alto de lo que creí juzgando por las fotos, formado por bloques de unos 3 mm de altura cada uno, y muy juntos entre sí. Sintiéndome satisfecho con su look, quedaba ver cómo se portaban en el mundo real.

El mundo real
La sensación de absorción la noté de inmediato. De hecho, tuve que inflarlas un poco más de lo que creí inicialmente, pero una vez encontrado el balance, la llanta se amoldaba a la superficie en vez de estar tirando piedritas a todos lados y el andar se volvió más fluído: imagina pasar de una serie de picos a una serie de curvas.

A la hora de girar, generalmente suelo usar mi peso e inclinarme con la bici en la curva (en vez de girar el manubrio). Viendo que el tacón se extiende hacia los lados de la llanta, comencé a maniobrar en las curvas con mi peso, encontrando que la llanta se mostraba plantada ayudada también por la presión no tan alta. En una ocasión me vi muy ambicioso y tuve que corregir con el manubrio, salvando por un pelito el caerme de lado, pero me di por satisfecho pensando que puedo inclinar la bici con confianza mientras no me crea Tom Pidcock.



A pesar de que el tacón es más alto de lo que pensé, me ha parecido que las Billy Bonkers ruedan bien y no siento que me quiten impulso. En este aspecto, creo que para las jodidas calles de mi ciudad y nuestras ciclovías arenosas hice bien en elegir una llanta con algo de tacón, que además ayuda al freno cantilever a hacer lo suyo cuando le llega la hora: he hecho algunos derrapes por frenar rápido y se siente el agarre, y los pequeños bloques que forman la superficie de la llanta siguen en su lugar. En terracería les bajé un poco más el aire y sentí que su lado bueno brilló aún más, dejando una huella ancha, amoldándose al terreno, y zurcando arena no muy profunda, notándose que está diseñada para tierra compacta. Hasta ahora, considérenme encantado con mis nuevas llantas. Peeeeero…



El gran PERO
Tomó unas dos semanas hasta que tuve mi primera ponchadura y pensé, ok, fue en una ciclovía bajo árboles de paloverde, probablemente fue una espina. La cosa es, que no es que en Hermosillo haya muchos árboles, pero los que hay, tienen espinas. Luego fue un alambre, luego otra espina, luego…y aquí es donde encontré la debilidad de estas llantas: su poca resistencia a ponchaduras. En los años que tengo andando en bici he aceptado que soy una persona propensa a poncharme y por eso es que he cambiado mis bicis a tubeless siempre que me ha sido posible, pero en este caso, como la llanta tiene pared de alambre tengo entendido que no se puede, y tampoco he querido intentarlo. Reportes en internet de otras personas afirman haber tenido resultados diferentes con la versión plegable, algunos lo lograron, otros dicen que nunca se asentó bien y se dieron por vencidos. Después de todo, como dije más arribita, es una llanta diseñada para el parque de rampas, donde se suele usar la presión más alta posible, así que hacerlas tubeless no tiene beneficio.

Con el tiempo he aceptado que salir en esa bici significa ir preparado mentalmente para ponchaduras. Siempre suelo salir con las herramientas necesarias para no quedarme tirado, pero no puedo evitar desear que fueran tubeless. En mi intento más reciente por hacerlas más aguantadoras, le eché sellador a la cámara de enfrente porque tenía una fuga de aire que no lograba encontrar, y esto parece haber disminuído la frecuencia de mis ponchaduras.
Teniendo todo esto en cuenta, debo decir que las Billy Bonkers de Schwalbe realmente me han gustado para mis andares urbanos con eventual terracería. En pavimento liso hacen un zumbido sutil que me agrada, y han vuelto una bici que veía meramente como “de trabajo” en una que disfruto rodar, claro, siempre y cuando logre mantenerlas infladas. Tras seis meses de usarlas considero que las volveré a comprar cuando llegue el momento de reemplazarlas, salvo que algo muy malo pase.


¿Recomiendo estas llantas?
Si tienes una bici sin suspensión y quieres mejorar tu experiencia al andar por las calles de tu ciudad, podrías darles una oportunidad a estas llantas, pero recuerda no sólo inflarlas al máximo de lo que dice la pared, sino encontrar una presión a la que no te sientas pesadx pero que la llanta absorbe algo de las irregularidades de la calle (esto toma algo de prueba y error). Si priorizas looks y comodidad a un precio accesible pero sacrificando algo de la resistencia a ponchaduras, entonces quizá quieras probarlas, pero no olvides echar tu kit de parchado a la mochila. Si tu prioridad es una llanta que no se ponche, entonces definitivamente buscaría otra opción. Si tienes una sugerencia, nuestra sección de comentarios está abierta.
Pros:
Precio accesible
Buen look, te dan puntos de internet
Gran volumen que permite jugar con la presión de aire
Flexibles y cómodas a la presión de aire adecuada
Buena tracción en pavimento defectuoso o tierra compacta
Pared delgada
Contras:
No muy resistentes a ponchaduras, en mi caso
No tubeless
Dependiendo de la bici, puede que no dejen espacio para salpicadera
Pared delgada



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